lunes, 15 de noviembre de 2010

Sentirse Extraño

En estos días pase por allá... Habían muchas promesas colgadas en la pared, muchas voces comentando cualquier cosa, muchos amantes bajo la noche que recién se posesionaba del cielo.

Caminé ese pasillo que por años estuvo impregnado de mis ilusiones, de una figura delgada que llegaría a plantar una sonrisa absoluta, que era capaz de convertir cada interrogante humana en una bagatela; en un simple pétalo del destino que nos trajo para inquirirnos. Esa era la dulce espera, y también llegó a ser la desilusión amarga; pero con todo, hacía que el pasillo fuera mío, que estuviera hecho de mis huellas, de sus huellas, de nuestras huellas.

Caminé ese pasillo por donde antes yo me encontraba en el "nosotros".

Pero ya entonces, nadie me reconocía. No sentía el hormigueo de la espera, no soñé.

Me había convertido en un extraño.