domingo, 28 de agosto de 2011

Mi próximo triunfal fracaso

En facebook digo que a veces siento que me hacen falta muchas historias rimbombantes para poder narrar.  Lo digo como un comentario en mi muro.

Es una simple percepción de las cosas. Leo varias bitácoras de otras personas, leo semblanzas de gente importante, escucho anécdotas de compañeros de oficina, de amigos, de familiares. Y no. Yo no vivo. Mi vida es tremendamente aburrida. Es un ciclo infinito de lugares, de cosas. No necesariamente implica el ostracismo absoluto, pero no me suceden esas situaciones desternillantes de donde fácilmente puede nacer una historia de ficción buena.

Como respuesta al comentario de mi muro, un amigo escribe algo así como ánimo, no te preocupes X escritor archifamoso-chachi-guay empezó viejísimo. Y no es que quiera ser escritor, uno sabe hasta dónde llega la cobija del talento, y la mía no llega a arroparme para hacer literatura seria. Como bien decía un profesor de física que conocí (y que felizmente falleció de una terrible enfermedad), a ti te puede gustar mucho la música de piano, pero otra cosa poder es ser un Chopin. Lo mismo en la literatura, a ti te puede gustar mucho leer novelas, eres de esos que te pasas de estación del Metro porque estás totalmente absorto en tu libro, pero ser un novelista vergatario es... vergatario, es para unos pocos elegidos que tienen ese don de convertir el idioma en una fragua de personajes y de mundos fantásticos.

No quiero ser escritor. Simplemente quería retomar lecturas y un poco la afición literaria que dejé aparcada hace ya poco más de un par de lustros. Retomarla más como un mecanismo terapeútico para canalizar mi infinita furia y frustración en la vida. Mi vida está llena de fracaso, no he logrado nada concreto en años, y seguramente no lograré nada nunca. De hecho los últimos meses me han confirmado que el mundo laboral de mi carrera es un asco absoluto, o mejor dicho, que yo no soy nada bueno en mi carrera, que simplemente me gané un título de Licenciado en X mierda (y que) rimbombante y pelúa por azares de la vida, pero simplemente seguiré siendo un asalariado gris, un esclavo de la consultora de turno. Sólo espero que el ejercicio profesional sea un más bien temporal, un por ahora como está tan de moda decir en algunas repúblicas bananeras.

Y como todo eso está claro, y ya hemos madurado lo suficiente para no echarle la culpa a la mala suerte, sino asumir totalmente que la culpa es mía, entonces por ello es que retomo la literatura nuevamente: canalización, terapia. Al menos si ya se sabe que vamos a tener una vida gris, una vida de mierda vamos a darle un poquito de guaguancó con algo que me entusiasma y me gusta, a pesar de no tener talento. La lectura se me da con facilidad y tengo algo de mordacidad que aprovecharé para escribir cosas muy simples. Continuaré con la poesía y algo menos de narrativa, siguiendo los sabios consejos de los maestros, leer mucho y escribir muchas cagadas, que a lo mejor entre el excremento se puede encontrar un rubí, o aunque sea una amatista.

Tengo también otra ventaja: este blog no lo lee ni mi mamá, así que ¿A quién puede importarle lo que yo escriba aquí?

Volviendo a la respuesta que me dio mi amigo sobre el escritor X que empezó a viejísimo se me ocurrió contestar Yo fracasé en la física en las matemáticas y en las ciencias de la computación. Ahora estoy empezando mi triunfal fracaso en la literatura. Lo de un triunfal fracaso es tan absurdo, pero me pareció tan divertido.