Cierta conversación trivial y fortuita que tomó un giro inesperado me hizo recordar lo poquitico que pueden llegar a valer ante mis ojos ciertos seres humanos que se creen grandes eminencias.
Súper héroes que caminan por la vida con un aire conspicuo y una mirada altiva, con una fingida bizarría (Y cuando digo Bizarro, digo Bizarro tal como significa en castellano, lean el enlace y aprendan a hablar castellano. Nada que ver con el significado en inglés de Bizarre, el falso amigo que se ha puesto tan a la moda últimamente). Hombres dados al albur y la fácil etiqueta de cualquier otro que no sea o aparente ser como ellos.
Personas que no son capaces de devolverte el saludo en un pasillo, porque su elevada posición laboral les impide relacionarse con la plebe, como tú, afanado y pobresito lector. No vaya a ser que sus ínclitos apellidos de comarcas lejanas allende los mares vayan a macularse con ese rebajado y grotesco gesto de cortesía.
Personas taimadas y calculadoras que te dan una palmadita en el hombro y cuando das la espalda te balacean con mierda, coletean con tu nombre el piso de la oficina. Sí, ellos, esos seres valen tan poquito, que valen menos que una chocolatina, valen menos que un Cri Cri. Y por ello justifico que a veces provoque llegar con un FAL y eliminarlos a todos.
Y siento mucho por la muchacha que pone mala cara por mis comentarios, pero definitivamente esos señores valen menos que un Cri Cri.
