martes, 27 de septiembre de 2011

El terriblemente difícil compromiso del querer



Mi amigo Álvares, como siempre tan observador e incisivo hasta en las más triviales situaciones.  no pierde la oportunidad de lanzarse una parrafada filosófica que finalmente nos lleva a una reflexión interesante. Les transcribo de mi frágil memoria ebria, este pedacito de conversación que transcurrió hace algún tiempo, mientras nos tomábamos una verde en alguna licorería botada en algún lugar de Caracas:

- Noo mooossstrooo, últimamente he pillado una vaina del lenguaje,  que si en las dedicatorias de cumpleaños de los chamos, que si en las graduaciones, que si en los mensajitos del facebook y otras redes sociales, y hasta en medios de comunicación que si la tele y esas vainas. Pilla la parte: cuando van a dedicarle una expresión de cariño que si a un amigo, que si a un familiar, etc. los carajos dicen "se te quiere" en lugar de decir "te quiero" 
»En mi modesta opinión, mooossstrooo, ese "se te quiere" es una forma de evadir el genuino y maravilloso hecho del querer a alguien. Cómo podría explicarlo, algo así como un azúcar sintáctico para disfrazar el físico y puro cague de ser despreciado. Con qué facilidad el lenguaje nos lleva a esa cultura televisiva de ser unos simples espectadores,  con un desgano total de convertirnos en acción, de actuar, de mover el culo, chico. Optamos por el uso de la voz pasiva  para como pa' ceñirnos un conveniente antifaz de impostura e impersonalidad.  Vestirnos de una coraza de tenacidad y verraquera inquebrantable, porque ve a sabé tú, a qué cabrón de la vida se le habrá ocurrido que el sentir es cosa de pusilánimes y que los genuinos hombres curtidos y bizarros son hormigones que no sienten nada, son hombres de teflón a los que todo les resbala y nada se les pega.
» Mi pana, yo digo que el querer es un hecho cuántico. Uno quiere o no quiere. Con todos los hierros o nada papaaah. Aquí no pueden haber grises. Por eso debemos desvestirnos de esa voz pasiva y asumir el terriblemente difícil compromiso del querer. A la gente que uno quiere hay que decirle "te quiero" y más ná Porque a la final es maravilloso. Parame mooossstrooo
- Ok, ok. Chamo, mira la jeva esa, ajá la morenita esa peloliso 'ta buena, lo que provoca es echarle una buena revolcá
- Coño Oskar Raúl, deberías ser menos prosaíco. Quizás un poco de más cariño y romanticismo hacia las mujeres podría hacerte algo menos chocante.
- Ok, ok.  moooostrooo... provoca colmarla de gentiles panegíricos mientras se le da unaaa buena revolcá bajooo la luz de la luna y el fulgor de las estrellas papahh ¿Así suena suficientemente romántico?
- Si woon sigue imitándome puehhh
- Jeje. Yo nunca imito a nadieeennn... Vamo' a pedí la otra papaah.
- Ok, Ok, Chamo. Vamo' a Borrarnos y amanecer nadando en el vómito chamo.
- Jeeee... Y después dicen que uno es el que imita a los demá...


Ese día de verdad el tema pasó como tantos otros que se discuten tan sabrosamente con una cajita de cervezas de por medio. 

Unos días después, empero, cuando recordé este pedacito de conversación me di cuenta de lo acertado que fue mi amigo Álvares con sus palabras.  Hay demasiada falta de compromiso en nuestra vida con todo (y eso muestra el poco sentido que hay en vivir en sí mismo), en especial con nuestra interacción con las demás personas, algo que a veces dejamos de último, cuando debería ser lo más importante. Quizás por esas pequeñas cosas siga odiando a la humanidad, porque a la final yo también he sido reticente a asumir el terriblemente difícil compromiso de querer.  Pero coño, también cuánto duele que a uno le pateen el trasero, eso sí me consta, no es fácil.

Cuánta razón tiene mi amigo Álvares, como siempre, papaahh.