Hace algunos días en la línea de tiempo de mi twitter (@oskarcah para los interesados, pero he de decirles que no soy precisamente un amante del tweeter; así que si no los sigo no es por ingratitud sino por dejadez) encontré cierto trino hecho por un amigo. Lo transcribo a continuación.
@AmigoXXXX La vida es demasiada(sic) corta como para mantener lo que sientes por alguien en secreto.
¡Bingo! Como cuando uno anda despechado escuchando boleros o vallenatos y en medio de una canción dice "Coño, esa canción como que me la escribieron a mí". Así me pasó con el tweet de marras.
Y me recordó que mi principal problema es la incomunicación. Hay algo de prejuicio que no puedo superar de ninguna manera, algo que me impide ser abierto con lo que siento. Sueno desagradable, sueno terrible, sueno como que no hay nada peor en el mundo que lo que digo. Todavía me invade cierto complejo de inferioridad que no me permite mirarla a los ojos, que me obliga a bajar la mirada cada vez que se me ocurre una frase halagadora o un pequeño intento de acercamiento y a la final me largo con mi maldita vergüenza lejos, lo más lejos posible.
Mi reacción inmediata, mi primer pensamiento al tweet fue: Es verdad, la vida es demasiado corta como para guardarme lo que siento ahora mismo. Demasiado corta. A veces (pero sólo veces, ya saben cómo soy de dado a la procrastinación con mis cosas del corazón. Malo, malo, malo... lo reconozco) pienso que lo mejor es ir con todo y la torpeza comunicacional con la que tan bien me ha dotado la vida y hablar. Y bueno, si me aceptan bendita sea la vida, y si no, que duela lo que tenga que doler y pasar la página lo más pronto posible para continuar. Pero se me hace tan complicado que ese bendito miedo del carajo me paraliza y me hunde en una depresión que es bastante fastidiosa.
Definitivamente, sí, guardarse lo que uno siente por alguien, sobre todo en el ámbito sentimental no le hace daño más que a uno mismo. En todo caso hay cierta perturbación en la fuerza, cierta alarma, cierta desazón cuando repaso en mi mente aquel pensamiento de hace algunos días, y con inexorable pesimismo subrayo la frase que duela lo que tenga que doler.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada