El nombre que te dio la tierra
es flujo de vida,
interín de aquello
que asciende
desde la semillas.
El nombre que te dio la tierra
es interludio
que se transmuta
en fruto mojado
por la lluvia del mediodía.
El nombre que te dio la tierra
es melodioso eco
de la brisa
que mece, suavemente,
las formas de tu cuerpo.
El nombre que te dio la tierra
es como de flor lenta
que despunta la vida que se renueva,
el sueño que renace de las cenizas,
el trino que rompe el silencio.
Te esperan largas horas
girando alrededor
del sol paciente
que espanta los cirros furiosos
e instaura el día nuevo,
para quedarse silbando
poco a poco, en mis oídos
aquella tonada tersa que dirá,
por último,
que eres el asilo de mis pasos cansados.

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