sábado, 8 de octubre de 2011

La verdadera dificultad del amor



Es muy fácil conseguir los defectos de cada persona. Los defectos son algo abundante, un abarrote que la naturaleza sabiamente nos prodiga desde el inicio de nuestros días.

Es algo trivial poner en el tapete dichas debilidades en las conversaciones de sobremesa o  en  las tertulias como si aquellas fueran atracciones de circo para que todos puedan reírse de ellas. Como si fueran unas enormes orejas de burro que colocamos en la testa de los otros para que se vean más gafos, más mamarrachos.

Es tan simple imitar y ridiculizar la suma de esas cosas malas y convertir a nuestro querido amigo, panita, convive, compañero de luchas o simplemente conocido en un sencillo despropósito humano que sólo nació para ser como un espéjo cóncavo en donde podamos ver magnificada nuestra alma supuestamente pura, supuestament impoluta. Nosotros, oh dechados de virtudes, oh jueces del mundo.

Eso es fácil.

Lo complicado es enfocarnos los ojos y admirarnos con el brillo de una mirada. Lo peludo es darse cuenta que detrás de cada rostro circunspecto puede habitar un corazón pletórico de bondades, una lucha que se divide entre las pasiones abyectas del mundo y un sueño de un valor maravilloso e inimaginable el cual se impondrá en un hermoso y épico final feliz que puede tener sus protagonistas, aunque no necesariamente sean los mismos de nuestra historia, pero no por eso hace que aquello sea menos válido, menos altruísta.

 Lo difícil es conseguir cada pequeño diamante oculto tras el antifaz de dureza y supuesta fuerza que nos impone la sociedad. Conseguir cada virtud, aunque sea pequeñita, halagarla y agradecerla. Lo imposible es darse cuenta que la suma de esos pequeños infinitésimos forjan una grandeza inolvidable, un pequeño eslabón más en esa valiosísima cadena de la amistad.

Lo difícil es aferrarnos a aquello que hace que cada persona sea la más especial, la más inteligente, la más amable.

Siendo así las cosas ¿Cómo va a ser fácil amar genuinamente?

La crítica es fácil. El amor es lo jodidamente difícil.