jueves 3 de noviembre de 2011

Incomunicación



Vivo en otro planeta,
uno de anfetaminas y rock.

Canto frases crípticas
acompasadas por una banda de ollas
que suena agudísimo.

Soy una pieza abstracta
de ese planeta.

Me percibo tan ajeno
a las personas,
a los dioses,
a los árboles.

Habito un planeta
de Mega Man y G.I. Joe.

(Tú le llamas incomunicación,
yo le llamo simplemente tristeza)


En la clepsidra ya no fluye el tiempo,
el hidrante no atiende el incendio,
la ONU no se da cuenta de la catástrofe


Nadie escucha, pana,
te lo digo en serio.

Nadie se detiene a escuchar

(Esa pandemia de sordera
azota con su brutal indiferencia
tanto al intelectual más astuto,
como la chica plástica de sobretodo negro 

Este orden de ideas
nos redduce 
a un común denominador casi nulo.

Nos convierte en rumiantes
que se alquilan
para una película .

Píllate el trailer.

Pilla la maravilla,
el próximo estreno
el blockbuster de la temporada.

Pilla la lata de soda
rodando cuesta abajo)

Y yo canto.

Una canción
que intenta expresar algo,
pero no sé caracterizarlo con certeza.

No sé que nombre darle
a ese CD que está lleno de mis angustias.

 Qué planeta tan raro.
¡rarísimo!

 Voy a sentarme a
contemplar tu risa
en aquella galería de National Geographic.

Voy a contemplar
tu risa en el portarretrato amarillo.

Voy a creer que esa simple risa
cambiará el curso de los astros
para que conspiren en favor de mi sueño

Voy a creer que puedo destilar mi pasión
en tu risa.

Voy a creer
que no importa nada más
porque los hombrecitos grises
que pasan a mi lado
están muy concentrados en sus celulares,
seguramente no les imporará
el aumento del SIDA
en algunas regiones de África.
Menos aun aquella nueva cepa de
gripe aviaria.

Y por eso jamás,
jamás,
podrán escuchar la canción
que me nace del alma
cuando contemplo tu risa.

(Fíjate en los estrenos,
el zapato que está de moda,
no te quedes sentado como un pendejo,
alabando flores indiferentes
que van a estar mustias mañana.

La filosofía no conlleva a nada,
debes ser básico
y establecer puentes infranqueables
a aquellas horas divertidas
que te esperan.

Siéntate en la barra
y pide una copa;
échate para atrás
y liba la bebida espirituosa
que la noche es joven)

Es por eso
que me siento tan abstracto,
me siento
como una ecuación diferencial en derivadas parciales.

Efímero
como un cicloalcano.

Creo ser
acreedor de una realidad,
acreedor sempiterno,
acreedor nunca honrado
por los deudores
que no saben de amor en el ocaso.

Debo estar agotado,
sigo haciendo mi canción
con desgana.

La discoteca es una estridencia
maldita,
el perreo es el reflejo de tanta
miseria.

Y por eso jamás,
jamás,
mi música tendrá lugar en ese espacio.

(Tristeza,
deja la tristeza,
siéntate,
deja que la música llegue a ti)

Voy a apagar la luz,
apagar aquel planeta

Y ejecutaré como
el colofón más conspicuo
a una vida de desgracia
el suicidio más digno
que pueda concebir
la mente humana.

Me cristalizaré en una burbuja
de ideas absurdas
y me convertiré
en el proverbio genial
de un gran filósofo.

Para quedar asentado
y aplastado
en medio del olvido
en los terribles libros de la historia.