Cada
error que he cometido lo ha tenido un precio: a veces irrisorio, otras
tantas exorbitante.
Cada error me deja una enseñanza para ser mejor
hombre: unas veces inolvidable, otras tantas, pequeñita.
Si pongo ambas cosas en los platillos de una balanza ¿He ganado o he perdido con
todos mis errores?